Ha pasado otra edición más del famoso juego de las estrellas de la NBA que tuvo de todo, como de costumbre. Este show que cautiva a millones de personas alrededor del mundo no solo cumplió con el objetivo de dar espectáculo, sino que este año también le dio una mano a gente que la necesitaba, como lo son los habitantes de la devastada ciudad de
New Orleans, que todavía se está levantando luego del huracán Katrina.
El resultado, que por lo general queda en un segundo plano,
fue para el Este 134 a 128 y, si se midiera la calidad y cantidad de espectacularidad, también se hubiesen llevado los premios.
LeBron James fue el abanderado del conjunto que anoche dirigió
Doc Rivers (Dt de Boston) habiéndose consagrado como el
MVP de la noche al totalizar 27 puntos, 8 rebotes y 9 asistencias. El “Rey” de Cleveland ganó el premio por segunda vez en tres años. Ya lo había obtenido en la edición de 2006, llevada a cabo en Houston.
La combinación de la estrella de los Cavaliers con el campeón del torneo de volcadas,
Dwight Howard, hizo saltar de los asientos a todo el New Orleans Arena con sus espectaculares
alley-oops y canastas en transición. El pivot de los Orlando Magic fue autor de 16 tantos y 9 tableros.
El goleado de la noche también estuvo del lado del Este; fue
Ray Allen, escolta de los Boston Celtics, que con 5/9 en triples terminó con 28 puntos viniendo desde el banco de suplentes.
Chris Bosh y
Dwyane Wade lo siguieron con 14, al tiempo que
Paul Pierce anotó otros 10 tantos.
Entre volcadas, triples y mucho show basquetbolístico, la organización dio lugar a un espectacular entretiempo con fabulosos músicos interpretando Jazz. New Orleans tiene una riquísima historia musical, y en especial jazzera. En esta ciudad se realiza el
New Orleans Jazzfest, que el año que viene cumplirá 40 años.
Carmelo Anthony,
Brandon Roy y
Amare Stoudemire, con 18 puntos, fueron los máximos anotadores del Oeste, que estuvo dirigido por
Byron Scott, dt “local”. Los otros dos representantes de los Hornets,
Chris Paul y
David West, redondearon buenas actuaciones. El base terminó con 16 puntos y 14 asistencias, al tiempo que el alero cerró su planilla con 14 y 10 rebotes.
La noche tuvo una particularidad, que fue la escasa presencia de
Kobe Bryant. El jugador de los Lakers sufrió una lesión en su meñique derecho, pero
el reglamento de la NBA lo obligó a jugar ya que, como vio acción el pasado miércoles (victoria frente a Minesota), si no se presentaba en el duelo de mitad de temporada debería permanecer vestido de civil en el partido siguiente de Los Ángeles, que será mañana frente a Atlanta. Bryant decidió no operarse, lo que le hubiese demandado 6 semanas de recuperación.
Otra gran noche de espectáculo en la NBA, aunque despojada de nervios y rigurosidades atadas al juego. Solo fiesta y diversión a través del mundo entero, con el básquetbol como vía de comunicación. A partir de mañana, otra vez la actividad oficial tendrá lugar y, allí, los argentinos seguirán dando qué hablar.
Foto: Gentileza NBA.com
Sebastián Ciano
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