Noche de triple acción
Racing, Independiente de Oliva y San Lorenzo debutan este jueves en la Liga Nacional. San Martín y Ferro buscarán recuperarse de sus primeras derrotas, mientras que Gimnasia llegará con un recorrido mayor y balance positivo. Tres cruces para empezar a medir expectativas y respuestas.
La jornada del jueves 8 de octubre tendrá tres partidos y mucho más que la expectativa habitual de un estreno. En Chivilcoy comenzará el segundo año de un proyecto que busca crecer; en Oliva, la Liga encontrará a un equipo que ya pasó por su primera experiencia internacional; y en Boedo se pondrá en marcha una nueva etapa con la intención de recuperar protagonismo. Los visitantes llegan con preguntas concretas sobre su juego, planteadas por los primeros encuentros de la temporada.
Racing–San Martín: el debut frente a la búsqueda de recuperación
Racing recibirá a San Martín desde las 21:00, con el desafío de construir sobre lo conseguido en su primera temporada en la máxima categoría. La Academia terminó aquella campaña con 14 victorias, quedó a tres triunfos de los playoffs y aseguró la continuidad con cinco festejos en sus últimas seis presentaciones. Esa recuperación final le dio una base al proyecto de Diego D’Ambrosio: ahora la expectativa pasa por acercarse a la pelea de la clasificación y sostener un rendimiento más regular.
Los ensayos dejaron resultados ajustados y experiencias diferentes. Perdió 88-76 frente a Oberá, le ganó 78-75 a Quilmes en Saladillo y cerró su preparación con un 86-85 sobre Argentino de Junín. La caída inicial y las posteriores victorias permiten hablar de una preparación con competencia hasta el cierre, aunque todavía no alcanzan para afirmar que el funcionamiento esté consolidado. El debut pondrá a prueba cuánto de ese aprendizaje puede trasladar a un partido por los puntos.
San Martín llega con un problema más definido: tuvo pasajes de control ante Instituto, pero no logró sostenerlos. En la derrota 81-73 comenzó 7-0, recuperó la ventaja antes del descanso y estuvo 50-44 durante el tercer cuarto. Desde allí recibió un parcial de 14-2 que cambió el desarrollo. Sus 42 puntos del primer tiempo se redujeron a 31 en el segundo.
La lectura del estreno deja respuestas para conservar y dificultades para resolver. Lautaro Berra fue eficiente cerca del aro y terminó con 16 puntos; Mateo Rearte aportó 15. Sin embargo, Instituto encontró soluciones exteriores y convirtió el 59% de sus dobles. Para el equipo de Gabriel Revidatti, el siguiente paso será darle continuidad a sus buenos momentos y cortar las rachas rivales antes de que modifiquen todo el partido. Chivilcoy exigirá justamente eso: capacidad para sostener el juego cuando el local encuentre impulso
Independiente–Ferro: empezar firme y corregir a tiempo
Desde las 21:30, Independiente abrirá su Liga ante Ferro. La expectativa en Oliva tiene un respaldo reciente: el séptimo puesto en la tabla anual de la temporada pasada le permitió acceder por primera vez a la Sudamericana. El desafío será sostener ese crecimiento mientras afronta dos competencias.
Su pretemporada terminó con cuatro triunfos y una derrota. Venció a Barrio Parque 88-70 y a Bochas 94-83; en Frías perdió con Atenas 90-86 y se recuperó ante Olímpico 85-73. El cierre más significativo llegó en Bell Ville, con el 78-69 frente a Instituto.
Ante la Gloria hubo señales que valen más que el resultado: Independiente se recuperó de un primer cuarto desfavorable, encontró producción colectiva y tuvo respuestas de Guerrero y Grytsak. Después de sacar una ventaja de dos dígitos, vio cómo Instituto se acercaba a dos puntos al ingresar al último período. Allí resolvió mejor y recibió apenas siete puntos en el cuarto final. Ese ensayo mostró una posibilidad concreta: competir también desde la defensa y la ejecución del cierre cuando el partido se vuelve físico y parejo.
Además, Independiente debuta en la Liga con rodaje oficial. Avanzó de fase en la Sudamericana con balance de 2-1, aunque el 87-65 ante Mogi dejó una advertencia: terminó la primera mitad con 10/45 en tiros de campo y 1/20 en triples. Esa actuación plantea la necesidad de encontrar otras vías de producción cuando el lanzamiento exterior no acompaña.
Ferro llega desde una derrota que exige mirar cómo se produjo. En Junín perdió 79-68, pero había remontado siete puntos de desventaja al descanso y entrado al último cuarto arriba 59-58. El tercer período mostró su capacidad de reacción; el cuarto expuso sus dificultades para sostenerla.
Argentino abrió el tramo decisivo con un 10-0 y Ferro terminó los últimos seis minutos sin conversiones de campo. El 8/38 en triples y la desventaja de 45-36 en rebotes completaron una noche en la que cuidar la pelota —cometió ocho pérdidas— no alcanzó para compensar la baja eficacia. En Oliva, la cuestión será generar alternativas cuando el triple falle y evitar que una sequía ofensiva deje al equipo sin respuesta.
San Lorenzo–Gimnasia: experiencia contra rodaje
A las 22:05, San Lorenzo recibirá a Gimnasia en el Roberto Pando. El regreso de Gonzalo García abre una etapa con expectativas altas, acompañadas por un mensaje de Nicolás Aguirre: “Vamos a intentar dejar todo para que San Lorenzo vuelva a estar lo más alto posible”. La declaración expresa la intención de recuperar protagonismo; la preparación dejó indicios sobre cómo construirlo.
El Ciclón completó cinco amistosos: perdió con Instituto 84-66, venció a Sportivo Suardi 81-66 y a La Unión 97-76, cayó ante Platense 87-83 y cerró con un 95-76 sobre Ciclista. Frente a los formoseños mostró distribución de pelota, penetraciones y eficacia exterior: Gargallo anotó 26 puntos, con 7/11 en triples. Ante Platense, el ataque también encontró conexiones con Hornbeak cerca del aro. Son señales de un equipo que puede combinar producción perimetral y juego interior.
El último amistoso agregó otra posibilidad: producción desde el banco. García utilizó a los doce jugadores y Roca terminó con 18 puntos, mientras Hornbeak aportó rebotes y segundas oportunidades. Esa variedad ofrece margen para construir una rotación útil. El examen ante Gimnasia permitirá medir cuánto de esa fluidez se sostiene frente a una exigencia oficial.
El campeón llega con récord de 2-1 y tres actuaciones que muestran sus fortalezas y sus límites. En el 92-74 sobre Lanús encontró eficiencia cerca del aro y pudo rotar sin perder el control: su quinteto inicial ganó su tramo por seis puntos y el resto de las combinaciones agregó otros doce de ventaja. La profundidad tuvo una traducción concreta en el marcador.
En Mar del Plata apareció la contracara. Peñarol lo llevó a un partido físico, le quitó fluidez y lo venció 62-57. Gimnasia convirtió apenas seis puntos en el tercer cuarto y terminó con 4/24 en triples. Allí quedó planteada una pregunta para su ataque: cómo sostener la producción cuando el rival le cierra los caminos y baja el ritmo.
La recuperación frente a La Unión, por 92-86, volvió a mostrar su capacidad para acelerar desde la defensa y el tiro exterior. Sin embargo, los 51 puntos del primer tiempo no evitaron que la visita redujera la diferencia y llevara el partido a un cierre exigente. Inyaco, autor de 20 puntos, apareció con un lanzamiento clave.
Boedo pondrá esas dos versiones bajo examen: Gimnasia ya mostró que puede producir y repartir responsabilidades, pero todavía necesita sostener esa calidad durante más tiempo. San Lorenzo buscará que la circulación y las alternativas vistas en los amistosos le permitan discutirle el control desde su primera noche.
