Pat Riley: Estatua y vigencia
En la era de lo rápido y de lo efímero, lo instantáneo y lo reaccionario; en tiempos donde impera el ahora y lo de antes queda en desuso, e incluso se pone en ridículo. Parado en el centro de esa arena hay alguien que se erige como un gran gladiador esperando que las más grandes bestias intenten derribarlo con aires de inmediatez y renovación, incluso con sus 81 años a cuesta.
Pat Riley comenzó su temporada número 32 al frente del Miami Heat, y como siempre promete dar batalla con un estilo propio, una manera de sentir y divulgar el básquetbol; una forma de trabajar que llevan su sello: El de la cultura Heat.
Este hombre que ya es estatua, ha vuelto a dar un golpe de efecto en la NBA, como supo hacerlo muchos años atrás en más de una ocasión. Así como ocurriera con la llegada de Shaquille O’Neal en 2005, quien le dio – junto a Dwyane Wade – el primer campeonato en la historia de la franquicia, o “la decisión” de LeBron James de llevar su talento a South Beach, una vez más Riley es el catalizador de una franquicia a la que nos acostumbramos a ver en las primeras planas, pese a que no ha pasado de los puestos de play-in en las últimas cuatro temporadas.
Miami viene conseguir un registro de 43 victorias y 29 derrotas durante la 2025/2026 y finalizar décimo en la conferencia Este, por lo que tuvo que jugar los play-in ante los Charlotte Hornets, a quienes no lograron superar. Por esta razón el verano comenzó temprano para Riley, y de inmediato puso manos a la obra con el objetivo de intentar que el equipo regrese al lote de los candidatos al título.
El trabajo dio sus frutos, la leyenda lo hizo de nuevo. El 6 de julio la NBA recibiría el primer estruendo del mercado de pases cuando el Heat anunció el trade mediante el cual se hacía nada menos que de Giannis Antetokoumpo junto a Bobby Portis, como si fuera poco.
A cambio, el equipo del Estado de Florida tuvo que desprenderse de varias piezas: Tyler Herro, Jaime Jaquez Jr, Kel’el Ware Kasparas Jakucioni – jugadores importantes en la rotación – y Nate Ament, junto a varias selecciones de primera y segunda ronda.

En otras de las operaciones en la que se vieron involucrados, renovaron por dos años a Andrew Wiggins, quien viene de promediar 15.4 puntos en 30.3 minutos, 41.3% en triples, mientras que sumaron un arma desde el perímetro con Tim Hardaway Jr y robustecieron la pintura renovando al ruso Vladislav Goldin (2.13).
Hasta el momento el equipo ha quedado un poco desarmado en su perímetro, solo con Davion Mitchell como base confiable, y dos jóvenes sin partidos en la NBA (Ryan Conwell y Tre Donaldson) como opciones en la posición del dos, independientemente de Hardaway Jr. De todas maneras, todavía queda un largo trecho para el inicio de la competencia.
La salida desprolija de Jimmy Butler no dejó buenas sensaciones en Miami, y al equipo le costó rearmarse. Es por eso que este receso tuvo un sabor a verdadera renovación, un barajar y dar de nuevo en South Beach, que apuesta a dejar las turbulencias atrás y encontrar nuevamente un cielo bien despejado para poder desplegar las alas y llegar a lo más alto.
Pilotando la nave estará el viejo Pat, como desde hace 32 años. Con extensos tomos de sabiduría por él mismo escritos, y una vigencia como pocos en la mejor y más exigente liga de básquetbol del mundo.
Sebastián Ciano
