Independiente dejó la puerta abierta

Independiente dejó la puerta abierta

El primer fin de semana internacional de Independiente de Oliva dejó un logro concreto: la clasificación a la siguiente etapa de la Liga Sudamericana. Para un club que está construyendo su recorrido en la máxima categoría argentina, superar el grupo en su debut continental representa un paso deportivo e institucional relevante. La derrota ante Mogi, con ambos equipos ya clasificados, cerró esa primera experiencia con el conjunto brasileño en el primer puesto.

El debut ante Importadora Alvarado mostró el mejor argumento de Independiente: un equipo capaz de multiplicar sus amenazas ofensivas. Antes que cierre el primer tiempo ganaba 45-10. Desproporcionado y ya con partido terminado.

El 85-60 final se construyó con circulación, protagonismo compartido y una rotación que encontró respuestas desde el banco. Las 22 asistencias y los 16 triples convertidos reflejaron una noche en la que el conjunto de Oliva pudo trasladar su propuesta al escenario internacional.

Guerrero encabezó ese triunfo con 21 puntos y cinco triples, mientras Cáffaro aportó 18 y Pautasso sumó diez. Pero el dato más interesante estuvo en la manera de construir la diferencia: Independiente terminó el primer cuarto 24-6 y llegó al descanso 50-20. No necesitó esperar una actuación individual salvadora; encontró distintos jugadores para sostener el dominio.

Ese mismo encuentro también dejó un aspecto para revisar. Después del descanso, Independiente perdió continuidad y cedió el tercer cuarto 24-10. La ventaja inicial le permitió atravesar ese tramo sin comprometer seriamente el resultado, pero la caída en la producción ofensiva ofrece una advertencia para los próximos compromisos: sostener el funcionamiento será tan importante como alcanzar sus mejores ráfagas.

La victoria posterior ante Olimpia Kings permitió cumplir el objetivo de avanzar antes del cruce con Mogi. El triunfo ante los paraguayos quizás haya sido el partido más serio que ha jugado el conjunto de Martín González. Y no porque antes no lo haya tomado “en serio” o con “responsabilidad”.

Se habla de “serio” en término de adultez, crecimiento, experiencia. Este grupo de jugadores de Independiente entienden el mensaje del entrenador, saben lo que quieren, cómo lo quieren y cuál es el plan general. A veces lo hacen mejor y otra peor, porque al fin y al cabo esto es deporte, pero el concepto de ventajas y desventajas este Independiente lo tiene muy claro desde la temporada pasada. Juan Martín Guerrero y Andry Grytsak parecen haberlo entendido muy rápidamente.

La actuación sobre Olimpia suponía una prueba más que a veces se siente invisible pero es determinante: la mental. Un equipo accede a su última etapa de madurez cuando logra estructurar su fortaleza mental, evitando entrar en el juego del rival, manteniendo el foco en los propios intereses y esto el equipo de Oliva lo demostró muy bien  ante un aguerrido equipo paraguayo.

Ese orden importa para evaluar el balance: Independiente llegó al último partido con la clasificación resuelta. El primer puesto quedó en manos brasileñas, pero el resultado final del grupo no borra lo conseguido en las dos primeras jornadas.

El partido con Mogi fue muy parecido a una tormenta perfecta: los tiros cercanos no entraron, los lejanos tampoco, los brasileños salieron muy certeros y la distancia en el tanteador empezó a gobernar el desarrollo, a medida que Independiente quiso volver a sentirse bien y nunca pudo si quiera hacer pie en el partido.

Mogi se hizo gigante porque cada cosa que intentó le salió bien y con la confianza por las nubes el equipo visitante se regaló la posibilidad de tomar todo el riesgo que necesitaba. Dominaron a voluntad ante un equipo local que se sintió ahogado en sus propias impericias.

Esta lección cae en un momento justo. El equipo ya estaba clasificado y el golpe sirve para tensar una revancha que se dará en el cuadrangular de cuartos de final.

La conclusión es favorable, aunque todavía abierta. Independiente demostró que puede competir y superar una primera instancia continental. Ahora tendrá que convertir esa clasificación en una experiencia que fortalezca su juego: conservar la variedad ofensiva, sostener el aporte de la rotación y reducir los momentos de desconexión. El debut abrió una puerta; la siguiente etapa exigirá comprobar cuánto puede avanzar a través de ella.

Pablo Tosal
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