San Martín busca soluciones: llegó Luke Anderson
El Rojinegro incorporó al ala pivote estadounidense de 26 años, con antecedentes en Australia y Macedonia del Norte. Su llegada coincide con el regreso de Diego Vadell al banco de suplentes y la necesidad urgente de revertir un comienzo de Liga Nacional con seis derrotas en seis presentaciones.
San Martín de Corrientes comienza a mover sus piezas para cambiar una realidad que preocupa. Después de un inicio de temporada sin victorias, la dirigencia confirmó la contratación del estadounidense Luke Anderson, un ala pivote de 2,03 metros que llega para reforzar el juego interior y ofrecer nuevas alternativas ofensivas al equipo conducido por Diego Vadell. El norteamericano tendrá su primera experiencia en la Liga Nacional y se incorporará al plantel para lo que resta de la temporada 2026/27.
Anderson, de 26 años, viene de jugar en Sunshine Coast Phoenix, de la NBL1 North de Australia, donde fue el máximo anotador de su equipo con 17,8 puntos por partido. También aportó 7,4 rebotes, 1,8 asistencias y convirtió 1,8 triples por presentación. Son números interesantes para un jugador interior que puede abrir la cancha y ofrecer alternativas más allá del juego cercano al aro.
Su trayectoria profesional también incluye un paso por KK Tikvesh, de Macedonia del Norte, durante la temporada 2025/26. Allí disputó 11 encuentros con promedios de 14,7 puntos, 8,4 rebotes y 1,5 asistencias en poco más de 30 minutos por partido. Previamente desarrolló su carrera universitaria en Estados Unidos, con pasos por South Florida, Florida Southern y James Madison, institución en la que completó su etapa universitaria en 2025.
El nuevo refuerzo llega a un equipo que necesita respuestas inmediatas. San Martín perdió sus seis primeros compromisos de la temporada y se encuentra en el fondo de las posiciones. Su registro ofensivo de 84,8 puntos por encuentro contrasta con los 95,2 que recibe, una diferencia negativa superior a los diez puntos por partido que expone una de sus principales dificultades: la consistencia defensiva.
La crisis deportiva ya produjo cambios importantes. Gabriel Revidatti dejó la conducción luego de las primeras cuatro derrotas y Carlos Miño se hizo cargo del equipo de manera interina frente a Peñarol y Lanús, sin conseguir interrumpir la racha negativa. La dirigencia decidió entonces apostar nuevamente por Diego Vadell, un entrenador que conoce profundamente la institución y que condujo al Rojinegro entre 2019 y 2023, período en el que alcanzó dos semifinales de Liga Nacional, una final de Súper 20 y la definición de la Liga Sudamericana.
En este contexto, la incorporación de Anderson representa algo más que una nueva ficha extranjera. Su capacidad anotadora, su aporte en el rebote y la posibilidad de jugar abierto pueden ofrecerle a Vadell diferentes configuraciones ofensivas. Sin embargo, el desafío colectivo será mucho más amplio: recuperar solidez defensiva, ordenar las rotaciones y reconstruir la confianza de un plantel que todavía no pudo celebrar en la competencia.
En sus primeras declaraciones como jugador de San Martín, Anderson manifestó su entusiasmo por incorporarse al club: “Voy a aportar versatilidad y mucha energía”, aseguró el estadounidense, que también destacó sus ganas de conocer a sus nuevos compañeros y comenzar esta etapa en el básquet argentino.
El calendario tampoco ofrece demasiado margen para trabajar. San Martín inicia este viernes 6 de noviembre una exigente gira por Buenos Aires, con visitas a Boca Juniors, San Lorenzo y Ferro Carril Oeste, antes de regresar a Corrientes para recibir a Quimsa el domingo 15. Anderson se sumará durante esta serie de compromisos, aunque su debut dependerá de los trámites de habilitación y su adaptación al equipo.
Con entrenador nuevo, un refuerzo extranjero y todavía una ficha mayor disponible, San Martín empieza a modificar su estructura con el objetivo de salir del último puesto. El desafío será transformar esos movimientos en funcionamiento colectivo y resultados. Porque después de seis derrotas consecutivas, el Rojinegro necesita algo más que nombres nuevos: necesita volver a ganar.
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