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Festejo en el estadio y en dos ciudades

Mientras tanto, “Tito” Fernández y “Tato” Costamagna lloraban y compartían la alegría incomparable que les daba “su” Sportivo Ben Hur de toda la vida, con el agregado de tenerlos a ellos como protagonistas, como integrantes del cuerpo técnico que ingresará decididamente en la historia del club.

La chicharra final, la corrida desenfrenada al vestuario visitante para evitar los choques tan temidos con los pobres hinchas juninenses que no entendían cómo este equipo se había atrevido a ganarles allí, en su propio feudo. En ese estadio en el cual el “Chuni” Merlo se sentía invulnerable... para cualquiera, menos para Ben Hur. En ese mismo estadio que, lamentablemente, estuvo despoblado de hinchas rafaelinos por las decisiones ridículas de algún Comité de Inseguridad Deportiva.

Apareció entonces la remera con la inscripción “Sportivo Ben Hur, Liga Nacional A” en el pecho del presidente de la subcomisión de basquetbol, Eduardo Mohamed, exteriorizando de esa forma lo que ya se preveía, lo que era un secreto a voces. Y también en el vestuario las imágenes televisivas trasladaron a Fernando Muriel, el titular de la entidad, festejando con todos y cada uno de los protagonistas de ese sector del estadio con un componente en común: una alegría inconfundible.

La radio también aportó lo suyo para contribuir a un momento inolvidable, con La Red trabajando hasta bien entrada la madrugada “cruzando” en el aire a Guillermo Narvarte con su esposa y su nena, a Fernando Posetto con su padre, a Walter Storani con su esposa, a Alejandro Coronel con su padre y con su novia (a quien le prometió casamiento) y a Raymundo Legaria dedicándole el triunfo a su padre y a su familia. La espontaneidad de los protagonistas y sus familiares acercándole a los simpatizantes que se debieron quedar en Rafaela la alegría indescriptible de un plantel ganador. De los flamantes campeones del Torneo Nacional de Ascenso.

Aquella determinación de la policía bonaerense motivó que el festejo se centre en nuestra ciudad. El estadio “17 de Junio” fue el lugar elegido y la gente respondió a la iniciativa de los dirigentes benhurenses. Acercándose a calle Saavedra desde muy temprano, cuando todavía faltaba mucho para que el partido comenzara, allá, a más de 400 kilómetros de Rafaela. Con banderas, vinchas, remeras y todo lo que tenga que ver con el azul y blanco identificatorios de la “fiebre benhurense”, chicos y grandes se dieron cita en un reducto en el cual seguramente no se jugará más al basquetbol profesional ante el inminente puntapié final a la obra faraónica del nuevo estadio.

La soliticitud de colaboración con la entrega en el ingreso de un alimento no perecedero encontró la respuesta en la gente, que a medida que llegaba al “17 de Junio” se contagiaba de un clima festivo motivado por la indisimulable convicción de saber que se contaba con un equipo absolutamente superior a su rival.

Se gozó con la emisión televisiva de TyC reproducida en una pantalla gigante. Se sufrió sólo en unos pocos momentos y se festejó después. Los cantos, las dedicatorias, los abrazos y las lágrimas le dieron lugar posteriormente a la salida rápida hacia el centro de la ciudad, para “contarle” a algún desprevenido lo que estaba sucediendo. O para comenzar a soñar con la reedición del clásico regional ante el Deportivo Libertad de Sunchales ahora en la máxima categoría de nuestro básquetbol.

Después, la vuelta al “17 de Junio”. Ya en la primera hora del nuevo día, el regreso de todos y cada uno de los hinchas para prolongar un momento incomparable en la vida institucional del club y en los corazones de los simpatizantes, muchos de los cuales habrán sepultado definitivamente anoche los fantasmas de las semifinales que quedaron en el camino.

Mientas tanto, Guillermo Narvarte analizó la supremacía de su equipo pero habló poco de lo que se viene. Se sabe que tiene un contrato que lo continúa ligando a la entidad de nuestra ciudad tras el ascenso, por lo que se estima que continuará en el club.
“Posible”, dijo Damian Cantrell cuando se le preguntó por su permanencia en Sportivo Ben Hur para jugar la Liga Nacional. “Todos hablaban de cuatro ascensos, pero hasta que no los tuviera no iba a festejar. Ahora sí lo puedo hacer”, mencionaba, a su turno, el esperancino Danilo Delset, un ganador nato que ya vivió experiencias similares jugando para Belgrano de San Nicolás, Quilmes de Mar del Plata y Gimnasia y Esgrima La Plata. Cuatro ahora, con éste con Sportivo Ben Hur, en los últimos cinco años. Superando incluso a Walter Storani, que tiene tres con Quilmes de Mar del Plata, Gimnasia y Esgrima La Plata y con la “BH”.

Mientras tanto, los hinchas siguieron festejando, prolongando la noche. Y prometen continuar durante toda esta jornada, que será la que recibirá al plantel, al flamante campeón del Torneo Nacional de Ascenso de Basquetbol en su edición 2001/2002, aproximadamente a las 19. Será, en definitiva, prolongar el merecido reconocimiento.

fuente: diario “La Opinión”

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