• 29-11-2021
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¿Será la criptonita azul?

Hay un par de cuestiones, dignas de mencionar todas, que entremezclan lo que fueron ambas semifinales. Por un lado, resaltar la actuación del tándem Lauren Jackson – Elizabeth Cambage, el cual, pese a la derrota de las oceánicas, es el techo que tiene este certamen a nivel juego interior.

Por el otro, y pese a todos los elogios que se pueden realizar a la tarea de la norteamericana Sue Bird, la actuación en estos JJOO de la armadora francesa Céline Dumerc es para poner en un cuadrito, o grabarla, y utilizarlo como elemento de enseñanza en los primeros niveles de la rama femenina.

Lo cierto es que la jornada inició con la victoria de los Estados Unidos, por 86 a 73 ante Australia. La clave de la victoria para las americanas pasó por la intensidad de juego, elemento que siempre las caracteriza.

Las australianas pudieron seguirles el ritmo durante la primera mitad, incluso yéndose al descanso largo en ventaja (45-43), pero con el retorno de vestuarios, la hegemonía yankee se hizo notar.

Las WNBA tomaron las riendas del match, y pusieron al reloj como su aliado, sabiendo manejar a la perfección los ritmos del partido. Australia buscó poner el balón en la pintura, utilizando a Cambage como faro, pero un mejor ajuste en la defensa fagocitó las intenciones de las U21, y con ello, se extinguió una de las cartas fuertes que les quedaban a las de amarillo.

Con el dueto Taurasi-Charles como máximos emblemas ofensivos (14 cada una), las de América del Norte consiguieron ingresar a una nueva final olímpica, la cal las medirá ante la cenicienta del torneo.

Francia, que hasta aquí había participado en un solo JJOO, ni se enteró que fue parte del último repechaje, donde arrasó con sus rivales, y manteniendo esa mentalidad también hizo estragos en Londres 2012. Al igual que las estadounidenses, arriban a la final sin conocer la derrota.

En la tarde de hoy, y pese a las especulaciones previas, se terminó floreando ante Rusia, quedándose con el juego y el boleto por la ilusión del oro, 81 a 64.

Las rusas, que debieron correr de atrás durante todo el match, parecieron encontrar su momento en el promedio del tercer cuarto, aunque fue sólo eso, un parecer. Rápidamente el conjunto azul volvió a las bases, y a través de la conducción de Dummerc puso paños fríos y retomó la brecha.

De igual forma, lo que nadie imaginaba ocurrió en los diez minutos finales, donde las francesas, sin perder intensidad, comenzaron a distanciarse aún más en el marcador, cerrando el cotejo con gran tranquilidad, y por elevación, enviándole un mensaje claro a USA: son el equipo más intenso y constante de estos juegos.

El sábado a partir de las 13:00 (hora de nuestro país), Australia y Rusia irán en búsqueda de la medalla de bronce, al tiempo que a partir de las 17:00 (hora de nuestro país), los Estados Unidos se medirán ante Francia.

La pregunta que queda en el ambiente es: ¿Las francesas le aguantaran el ritmo todo el partido a las americanas?

Foto: FIBA.com

Emanuel Niel
En twitter @ManuNiel
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