• 19-07-2024
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¿Qué pasó con el campeón?

Si uno ve solamente los números finales de Instituto, difícilmente crea que no se coronó campeón nuevamente en la Liga Nacional. El elenco cordobés fue quien comandó gran parte de la Liga, tomó las riendas, dominó con su juego, variantes perimetrales y cercanas al canasto para quedarse con toda la ventaja de campo. Así y todo quedó en el camino.

Rara vez un equipo que termina primera en la temporada regular no logra su llegada a la final. En la 22-23 lo vimos, y de manera sorpresiva, con un equipo que iba derecho a la definición y con todo para obtener otro torneo. Instituto cerró el campeonato con un 76.6% de eficacia (36 victorias y solo 11 derrotas) además de ser el mejor local (22 - 2) y el segundo mejor visitante (14 - 9). Por momentos pareció muy complejo vencerlo, pero llegó ese día.

Instituto se rearmó para ser campeón nuevamente. Luego de la epopeya en Santiago del Estero y las bajas de ciertos jugadores claves como Whelan y Cuello, encontró múltiples fichas para buscar otra consagración. Desde Vildoza hasta la presencia de Lugarini junto a Elías y Lockett más la jerarquía nuevamente de González, un conductor con gol como Copello, y una dupla explosiva con Gallizzi y Romano. Todo eso sumando a la continuidad de Victoriano.

La gloria cerró con tres juegos de diferencia sobre su escolta Quimsa. Ganó ocho de los últimos diez compromisos, apenas una caída en casa y registro de excelencia con 31 - 7 en la general. Muchas rosas para un elenco muy fuerte en diferentes apartados, y no solo en ataque sino contando con la segunda mejor defensa (76.4 ppp). Una estructura contundente, pero que en playoffs vio sus problemas casi todos a la vez. Veamos.

¿Qué sucedió en los playoffs? Inició ante Riachuelo donde contó con algunos vaivenes, sobre todo atrás. Un rival que propuso otra intensidad, otro ritmo aunque Instituto ganó ambos en casa, cedió 100 - 97 en el tercer y ganó casi por el mismo score en el cuarto encuentro en La Rioja llegando al triple dígito. Padeció la defensa en la primera línea, poco protagonismo de Gallizzi y los perimetrales se hicieron cargo de todo.

Llegaron las semis ante Boca. Instituto logró dos excelentes encuentros iniciales en defensa mostrando su caudal en ambos costados. Llevó a Balbi y a Schattmann a un terreno pantanoso, un goleo muy repartido, Gallizzi dominando además de González y Copello sumando muchos jugadores involucrados, pero eso fue variando en los siguientes encuentros.

La estabilidad de juego y defensiva comenzó a desmoronarse para Instituto. Cedió en defensa, perdió en el juego interno y comenzó una dependencia peligrosa del tiro externo. González y Chiarini como protagonistas, el resto ausente y sin encontrarse atrás. Perdió a Barber en la pintura, Mainoldi sobresalió y todo Instituto quedó desenfocado.

Peor aún en el cuarto encuentro. Nunca pudo acomodarse ante semejante primer tiempo de Boca, siempre desajustado ante un Tucker brillante y llevando lejos del aro a Romano y sin que Gallizzi pueda hacerse fuerte. Si bien reaccionó y quedó a un doble, nunca mostró su clásica solidez, González tomó todas las decisiones, un juego mejor contenido y sin fluidez, lo cual llevó a que Boca nuevamente lo golpeé de lleno.

Llegó el quinto y decisivo. Instituto con solo una caída en casa y nuevamente siendo el favorito. Una gran primera mitad, con solidez, buen andar colectivo, fluidez y atando a Boca a su defensa. De buenas a primeras revivió de lleno los fantasmas de juegos anteriores. Perdió el eje atrás, la banca dejó de producir en masa y todo volvió a recaer en pocas manos.

Romano muy ausente, Gallizi apenas teniendo la bola y nuevamente González monitoreando cada paso ofensivo. Un derrumbe total en el final, pérdidas claves, poca conexión, sin eficacia externa y viendo a Boca festejar en un final de muy pocas luces para todo lo que generó en la temporada. El gran impacto de la Liga para un equipo, el cual pareció estar varios escalones por encima y se quedó en el camino perdiendo todo lo que le dio de comer en el camino.

José Fiebig

@Josefiebig

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