En el inicio del partido, Gimnasia encontró antes el tono porque manejó mejor las ventajas cortas y castigó cada distracción local. Dato y Toretta le dieron orden y puntos a un equipo que jugó más claro, mientras Independiente quedó atado a arrestos de Filippetti y Conrradi. El primer tramo fue visitante en sensaciones, y esa lógica se confirmó al descanso con el 38-41.
Promediando el segundo segmento, el equipo de Oliva amagó con acomodarse porque Rolfi empezó a romper la primera línea y Caffaro sumó una ráfaga que lo metió otra vez. Sin embargo, cada vez que el local se acercó, Gimnasia contestó con Dato o Chacón. Por eso el cierre del primer tiempo dejó una lectura nítida: Independiente competía, pero todavía corría detrás del control del partido.
Al cierre del primer tiempo, el boxscore ya mostraba una tensión importante. Independiente terminaría con apenas 6/22 en triples, 27%, un número muy pobre para un partido de persecución. Ahí aparecieron tiradores de baja eficacia que pesaron en el desarrollo: Pautasso cerró 0/3 de tres, Vallejos 0/2 y Marcucci 0/2, varios de esos tiros en el segundo y tercer cuarto, cuando el local necesitaba frenar la ventaja visitante y no pudo.
Cuando amanecía el tercer cuarto, Gimnasia produjo su quiebre más fuerte. Pasó a dominar por nueve y llegó a ponerse 46-56, con Dato, Carrasco y Grun castigando una defensa local que llegó tarde a las rotaciones. Independiente, de todos modos, encontró una puerta de regreso con Filippetti y Conrradi para achicar y cerrar el tercero 51-56, todavía abajo pero ya sin estar roto.
Promediando ese tercer tramo también apareció el cruce obligatorio entre pérdidas y recuperos. Gimnasia terminó con 21 pérdidas contra 12 de Independiente, y ese fue el dato profundo de la noche. Rolfi recuperó 4, Barrionuevo 4 y Pautasso 1 en momentos de máxima tensión, y esas recuperaciones no quedaron en una planilla: le dieron al local las posesiones que necesitaba para ir erosionando una ventaja que parecía firme.
En el comienzo del último cuarto, Gimnasia todavía parecía tenerlo bajo control. Se escapó 51-60, luego 56-63 y hasta 59-63, porque Chacón siguió pesando y el visitante encontró rebotes ofensivos y faltas recibidas para mantener distancia. Pero ahí cambió el partido: Independiente endureció cada posesión, metió el juego en media cancha y lo llevó al terreno del error y la ansiedad rival.
El clutch fue todo de Independiente. Conrradi clavó dos bombas para pasar de 56-63 a 62-63, después volvió a convertir para el 64-63 a 3:17, Rolfi metió otro doble para el 66-63 y, cuando Carrasco arrimó a Gimnasia hasta el 66-65, otra vez Rolfi respondió con un triple enorme para el 69-65. Más tarde Tabárez castigó con otro triple para el 72-65 y cerró el tema desde la línea. Fue una secuencia de convicción, pero también de lectura: el local dejó de apurarse, defendió mejor y eligió sus ataques más calientes.
La síntesis final pasa por cómo cada equipo administró la presión. Independiente no tuvo una noche brillante en el tiro, pero encontró en Conrradi 18, Filippetti 17 y Rolfi 13 a los hombres que sostuvieron la remontada. Gimnasia, en cambio, pagó caro su propia ineficacia exterior en el cierre: Cisneros terminó 0/4 de tres, Carrasco 1/5 y Toretta 1/3, varios de esos fallos en plena resistencia del último cuarto. Con la serie 2-2, el quinto juego en Comodoro ya no encuentra a un clasificado en espera: encuentra a dos equipos obligados a soportar todo el peso del último paso.
crónica PickandRoll
fotos: prensa Independiente

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