En el inicio del partido, San Isidro encontró rápido a Buchaillot para abrir el juego y a Saglietti para estirar a 7-2, pero Lanús no se desordenó de inmediato: Merchant atacó cerca del aro y Whitfield empató en 7 con un triple tras recuperación. Ese primer tramo mostró una final todavía en tensión, con pérdidas de ambos lados y posesiones que cambiaban de dueño sin demasiado margen.
Promediando el cuarto, la primera diferencia real apareció cuando Lambrisca empezó a ganar peso en la lectura y en el contacto. Tras una pérdida de Whitfield, recuperó y convirtió casi de inmediato para el 9-7, y luego sostuvo la ofensiva local con puntos cerca del aro. San Isidro cerró el primer período 23-17, no por una ráfaga descontrolada, sino por haber convertido mejor cada ventaja corta.
En el comienzo del segundo segmento, el local endureció el partido. Hooper, Saglietti y Eydallin empujaron un tramo de alto impacto que llevó el marcador a 36-21, máxima de 15 hasta ese momento. Lanús sufría porque no podía terminar en la pintura con continuidad y porque cada falta lo obligaba a defender más largo de lo que quería.
Al cierre del primer tiempo, Lanús encontró una reacción útil, aunque todavía insuficiente. Franchino, Sacchi, Henry y Whitfield achicaron una brecha que parecía empezar a romperse, y el 44-36 del descanso dejó la sensación de que el visitante había sobrevivido. San Isidro había sido mejor, pero Lanús todavía tenía partido.
Cuando amanecía el tercer cuarto, la final tuvo su punto emocional más importante: Reinaudi metió un triple para poner a Lanús a seis, 46-40. Allí San Isidro no dudó. Ortiz atacó el aro, Hooper sumó cerca del canasto, Saglietti volvió a aparecer y Buchaillot clavó un triple pesado para el 58-43. Ese parcial transformó una amenaza visitante en quiebre local.
Desde ahí, el tercer cuarto fue una sentencia: San Isidro lo ganó 25-11 y llegó al último descanso 69-47. Lambrisca administró con madurez, Diotto cerró el período con un rebote ofensivo y doble, y Lanús quedó atrapado entre sus fallos y la necesidad de acelerar. El visitante ganó el último cuarto 25-21, pero ya sin capacidad real de discusión.
El boxscore explica la diferencia con claridad: San Isidro lanzó 25/37 en dobles, con un 67%, contra el 16/37 de Lanús, apenas 43%. Los dos terminaron 7/20 en triples, pero el local generó mucho mejor juego colectivo: 19 asistencias contra 7. Lambrisca fue decisivo con 18 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias, 2 recuperos y ninguna pérdida; Buchaillot sumó 19, Eydallin 15 y Saglietti 10 con 4 asistencias.
Lanús pagó caro sus zonas de baja eficacia. Noblega terminó 1/7 de cancha, Reinaudi no pudo anotar en dobles, Henry quedó en 3/9 de campo y Johnson, aunque produjo 11 puntos, falló 7 libres en una noche donde el equipo tiró 19/36 desde la línea. La final queda 1-1, pero el mensaje de San Isidro fue contundente: recuperó el control, cambió el clima y obliga a Lanús a responder ahora en su casa.
Boxscore del partido
Crónica: Pick and Roll
fotos: prensa San Isidro

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