• 30-05-2026
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Análisis del segundo juego

1) Lectura principal del partido de San Isidro

La diferencia con el Juego 1 es enorme. En el primer partido, San Isidro había perdido por un punto y sus quintetos negativos de volumen explicaban buena parte de la caída. En el Juego 2 pasó lo contrario: sus tres formaciones de mayor duración fueron todas positivas.

Los quintetos de 5 minutos o más jugaron 24:03 y ganaron:

San Isidro 57 - Lanús 36
Diferencia: +21

Ese dato explica el partido. San Isidro no ganó por una racha aislada, sino porque sus estructuras principales dominaron de manera sostenida.

El resto de las formaciones, las de menor volumen, sumaron:

San Isidro 33 - Lanús 36
Diferencia: -3

Es decir: el partido lo rompieron los quintetos importantes.

El quinteto base fue el sostén de la victoria

La formación más importante fue:

Buchaillot · Lambrisca · Saglietti · Ortiz · Hooper

Jugó 11:34 y ganó 25-16.

Fue el quinteto que San Isidro necesitaba recuperar después del Juego 1. En el primer partido, esta misma estructura había perdido por poco, pero contaminada por pérdidas. Ahora fue claramente positiva.

Sus datos:

25-16
ORTG: 99.2
DRTG: 73.3
NET: +25.9
NET PTS: +9
7/11 en dobles
2/8 en triples
5/5 en libres
7 asistencias
3 robos

No fue un quinteto de rating ofensivo altísimo, pero sí fue muy sólido. La clave estuvo atrás: dejó a Lanús en 16 puntos en casi 12 minutos, con apenas 1/8 en dobles para el rival. Eso es una defensa muy fuerte.

El dato más importante respecto del Juego 1: las pérdidas bajaron. En el primer partido esa formación había tenido 9 pérdidas en 14:53. Ahora tuvo 5 en 11:34. Sigue siendo un número a mirar, pero ya no destruyó el funcionamiento.

El quinteto más explosivo

El mejor tramo ofensivo fue:

Saglietti · Mare · Hooper · Boyé · Eydallín

Jugó 5:00 y ganó 15-7.

Fue una formación demoledora en pocos minutos:

15 puntos en 5 minutos
ORTG: 196.3
DRTG: 91.6
NET: +104.7
3/4 en dobles
1/1 en triples
6/6 en libres
4 asistencias
0 pérdidas

Este quinteto fue una de las grandes diferencias del Juego 2. No solo anotó: anotó sin perder la pelota. La relación 4 asistencias / 0 pérdidas marca un ataque limpio, con circulación y ventajas claras.

Además, sostuvo el rebote defensivo: 5 rebotes defensivos en 5 minutos. Lanús apenas pudo tomar 1 rebote defensivo en esa ventana y quedó muy lejos de controlar el ritmo.

La segunda estructura también corrigió el Juego 1

Otro quinteto clave fue:

Buchaillot · Lambrisca · Mare · Diotto · Eydallín

Jugó 7:29 y ganó 17-13.

Este dato es importante porque en el Juego 1 una formación muy parecida había sido uno de los grandes problemas para San Isidro. Ahora, en cambio, fue positiva.

Sus números:

17-13
ORTG: 115.2
DRTG: 106.6
NET: +8.6
3/7 en dobles
3/4 en triples
4 asistencias
2 pérdidas

La diferencia estuvo en el triple y en la circulación. San Isidro metió 3/4 de tres puntos con este quinteto y repartió 4 asistencias. No fue una defensa perfecta, porque Lanús también produjo, pero San Isidro encontró una vía de gol que en el Juego 1 no había aparecido.

El ajuste con Diotto también fue positivo

La formación:

Buchaillot · Lambrisca · Saglietti · Ortiz · Diotto

jugó poco, 2:30, pero ganó 7-3.

Es una muestra chica, aunque interesante:

7-3
ORTG: 143.4
DRTG: 75.0
NET: +68.4
3/4 en dobles
2 robos
0 pérdidas

En el Juego 1 ya se había visto que algunas variantes con Diotto le daban a San Isidro otra energía. En este segundo partido volvió a aparecer como pieza positiva dentro de estructuras con Buchaillot, Lambrisca, Saglietti y Ortiz.

2) Los puntos altos del equipo

San Isidro dominó el doble

El dato más fuerte del partido es la eficacia interior:

San Isidro: 25/37 en dobles, 67.6%
Lanús: 16/37 en dobles, 43.2%

Ahí está una de las grandes diferencias de la noche. En el Juego 1, San Isidro había sufrido para sostener el ataque en varios quintetos. En el Juego 2 encontró ventajas más limpias, atacó mejor el aro y castigó con mucha más claridad.

Mejoró la circulación

San Isidro terminó con:

19 asistencias
10 pérdidas

Lanús quedó con:

7 asistencias
9 pérdidas

Ese contraste explica mucho. San Isidro jugó con más pase, más lectura y más continuidad. Lanús, en cambio, produjo mucho menos juego asociado.

El cambio con respecto al Juego 1 es muy claro: San Isidro no dependió únicamente de una acción individual o de un tramo aislado. Tuvo varias formaciones que pasaron bien la pelota.

Controló el ritmo desde la defensa

Lanús anotó 72 puntos, pero en los quintetos principales quedó muy limitado. El quinteto base de San Isidro le permitió solo 16 puntos en 11:34, y el quinteto de Saglietti, Mare, Hooper, Boyé y Eydallín le permitió 7 puntos en 5:00.

Esos dos bloques combinados dejaron a Lanús en:

23 puntos en 16:34

Ese es un registro defensivo muy fuerte.

3) Lectura por nombres dentro de las estructuras

Saglietti volvió a ser decisivo

Con Saglietti en cancha, San Isidro quedó:

61-44 a favor
+17 en 25:24
ORTG: 123.7
DRTG: 97.3
NET: +26.4

En el Juego 1 ya había sido el gran estabilizador. En el Juego 2 volvió a ser la señal más clara: cuando Saglietti estuvo en los quintetos, San Isidro jugó mejor.

La diferencia es que esta vez el equipo no se desplomó tanto sin él. Sin Saglietti, San Isidro igual quedó 29-28, apenas positivo. Eso marca una mejora colectiva: Saglietti siguió siendo clave, pero el equipo encontró más respuestas alrededor.

Lambrisca fue el eje de los quintetos más sólidos

Con Lambrisca en cancha:

61-47
+14 en 28:13
ORTG: 110.5
DRTG: 91.3

Estuvo en el quinteto base y también en la segunda estructura positiva. Su presencia aparece asociada a los tramos de mayor control defensivo.

Hooper estabilizó y también participó en el mejor tramo

Con Hooper:

51-41
+10 en 23:30

A diferencia del Juego 1, donde su impacto había sido más neutro, en este partido aparece dentro de dos formaciones importantes: el quinteto base y el quinteto explosivo de cinco minutos con Saglietti, Mare, Boyé y Eydallín.

Mare y Boyé le dieron impacto a la segunda unidad

Con Mare:

42-32
+10 en 18:52

Con Boyé:

38-31
+7 en 13:47

La segunda unidad no solo sostuvo: también ganó. Eso fue clave para que San Isidro pudiera abrir una diferencia grande y no depender todo el tiempo del quinteto base.

4) Conclusión

San Isidro ganó el Juego 2 porque corrigió exactamente los puntos que lo habían condenado en el Juego 1. El quinteto base con Buchaillot, Lambrisca, Saglietti, Ortiz y Hooper pasó de ser una formación apenas negativa a convertirse en el sostén de la victoria: ganó 25-16, defendió con autoridad y le permitió a Lanús apenas 1/8 en dobles.

La segunda gran diferencia estuvo en que San Isidro encontró producción real desde sus variantes. El quinteto de Saglietti, Mare, Hooper, Boyé y Eydallín fue el tramo más explosivo del partido: ganó 15-7 en cinco minutos, con cuatro asistencias, cero pérdidas y una eficacia ofensiva altísima. Esa formación fue la que terminó de mostrar que el local no dependía únicamente de su estructura inicial.

También fue importante la recuperación del quinteto con Buchaillot, Lambrisca, Mare, Diotto y Eydallín, que había sido problemático en el primer juego y ahora terminó 17-13 arriba. La mejora en el triple, la circulación y el bajo número de pérdidas cambiaron por completo su impacto.

En síntesis: San Isidro no ganó por casualidad ni solo por una noche de inspiración. Ganó porque sus quintetos de volumen fueron ampliamente superiores, porque atacó el aro con enorme eficacia, porque repartió mucho mejor el juego y porque limitó a Lanús en las formaciones principales. La victoria 90-72 nace de una diferencia estructural: esta vez San Isidro sostuvo buenos quintetos durante más tiempo y no dejó que sus formaciones secundarias le rompieran el partido.

1) Lectura principal del partido de Lanús

Lanús perdió el Juego 2 porque su quinteto de mayor volumen se hundió. A diferencia del Juego 1, donde sus dos mejores formaciones le habían dado la victoria, esta vez la estructura principal fue ampliamente superada.

El dato más fuerte es este:

Whitfield · Franchino · Noblega · Merchant · Henry
Jugó 13:54 y perdió 21-36.

Ese quinteto por sí solo explica casi todo el partido: Lanús terminó perdiendo por 18 y esa formación quedó -15. No fue una muestra chica ni un tramo anecdótico. Fue el quinteto más usado y San Isidro lo castigó con continuidad.

Sus números fueron muy duros:

21 puntos a favor
36 puntos en contra
ORTG: 81.3
DRTG: 131.4
NET: -50.1
3/10 en dobles
3/7 en triples
6/11 libres
6 pérdidas

Lanús no pudo anotar con eficiencia y, al mismo tiempo, defendió muy mal. San Isidro le hizo 8/12 en dobles, 4/10 en triples y 8/10 libres. Es decir: le anotó de todos lados.


El mayor contraste con el Juego 1

Este punto es central.

En el Juego 1, el quinteto:

Whitfield · Franchino · Noblega · Merchant · Henry

había sido el mejor tramo defensivo de Lanús. Había ganado 11-4 en 6:17 y había dejado a San Isidro prácticamente sin gol.

En el Juego 2, esa misma base perdió 21-36 en 13:54.

Ese cambio explica buena parte de la serie: San Isidro ajustó mejor contra esa formación, atacó con más fluidez y encontró puntos donde antes no los había tenido. Lanús, en cambio, no pudo repetir la solidez defensiva ni transformar esa formación en una ventaja.

El segundo quinteto negativo

La otra formación importante fue:

Reinaudi · Franchino · Noblega · Johnson · Henry

Jugó 3:50 y perdió 5-9.

No tuvo mucho volumen, pero mantuvo una tendencia que ya venía apareciendo:

ORTG: 74.0
DRTG: 108.2
NET: -34.2
0/2 en dobles
1/2 en triples
2/4 libres
0 asistencias

El problema principal fue ofensivo. Lanús no encontró circulación ni generación. San Isidro, sin ser arrollador, produjo lo necesario y terminó ganando el tramo.

Esta formación ya había dejado dudas en el Juego 1. En el Juego 2 no tuvo tantos minutos, pero tampoco ofreció una respuesta.

2) Los mejores quintetos de Lanús

Lanús tuvo algunas respuestas, pero todas de bajo volumen.

La mejor formación real fue:

Whitfield · Giménez · Franchino · Merchant · Henry
Jugó 2:31 y ganó 8-4.

Fue un buen tramo ofensivo:

4/4 en dobles
1 asistencia
1 robo
0 pérdidas
ORTG: 160.0
DRTG: 80.0
NET: +80.0

Es poco tiempo, pero deja una señal: con Giménez dentro de esa estructura, Lanús tuvo más orden, atacó mejor el aro y no perdió la pelota.

Otro quinteto positivo fue:

Noblega · Merchant · Sacchi · Johnson · Henry
Jugó 3:10 y ganó 6-4.

No fue explosivo, pero defendió bien:

ORTG: 126.1
DRTG: 51.5
NET: +74.6
2/2 en dobles
0 pérdidas
San Isidro: 1/3 en dobles y 0/3 en triples

También aparece una señal positiva, aunque muy breve, con:

Whitfield · Noblega · Sacchi · Johnson · Henry
Ganó 6-0 en 1:21.

Por volumen, no alcanza para sacar una conclusión estructural, pero sí marca que las formaciones con Sacchi dieron algo de energía y terminaron globalmente positivas.

El dato de Sacchi

Dentro de una noche negativa, Sacchi es uno de los pocos nombres que aparece asociado a tramos favorables.

Las formaciones con Sacchi terminaron:

27-25 a favor
+2 en 12:54

No quiere decir que haya sido la solución definitiva, pero sí que Lanús encontró mejores respuestas cuando lo usó en combinaciones más móviles. En una derrota por 18, que un jugador quede positivo en casi 13 minutos no es menor.

Merchant tuvo un partido muy distinto al Juego 1

En el Juego 1, Merchant había sido el gran diferencial de Lanús. Con él, el equipo había sido ampliamente positivo.

En el Juego 2 pasó lo contrario:

Con Merchant: 53-73
Diferencia: -20

Esto no significa que Merchant haya sido el problema individual, pero sí que San Isidro consiguió neutralizar las estructuras donde Lanús lo había usado mejor. Especialmente castigó el quinteto con Whitfield, Franchino, Noblega, Merchant y Henry.

El cambio táctico de San Isidro fue evidente: no permitió que Merchant ordenara el spacing ni que Lanús encontrara ventajas limpias como en el primer juego.

3) Problemas centrales de Lanús

1. Defensa interior

San Isidro tiró:

25/37 en dobles
67.6%

Lanús tiró:

16/37 en dobles
43.2%

Esa diferencia es enorme. El problema principal no fue solo el triple, porque ambos terminaron con 7/20 desde tres puntos. La gran diferencia estuvo en el tiro de dos.

San Isidro llegó mejor al aro, finalizó con más claridad y castigó los emparejamientos interiores.

2. Poco juego asociado

Lanús terminó con apenas:

7 asistencias
9 pérdidas

San Isidro, en cambio, tuvo más fluidez. En los quintetos principales de Lanús, la circulación fue baja. El quinteto de mayor volumen tuvo solo 2 asistencias en casi 14 minutos.

Ese dato explica por qué el equipo dependió más de acciones aisladas y menos de ventajas construidas.

3. Libres desaprovechados

Lanús fue 19/36 en libres, apenas 52.8%.

En un partido que se abrió por funcionamiento, tal vez no parezca el factor único, pero es un número muy bajo. Le quitó margen cada vez que pudo atacar el aro o cargar faltas.

4) Conclusión

Lanús perdió el Juego 2 porque no pudo sostener sus quintetos principales. El golpe más fuerte fue la caída del quinteto Whitfield, Franchino, Noblega, Merchant y Henry, que había sido una solución defensiva en el primer partido y ahora terminó siendo el mayor problema: -15 en casi 14 minutos, con San Isidro anotándole 36 puntos.

La diferencia no estuvo en el triple, donde ambos equipos lanzaron igual cantidad y con la misma eficacia, sino en el juego interior y la calidad de las posesiones. San Isidro convirtió 25/37 en dobles, mientras Lanús quedó en 16/37. Esa brecha marcó el partido.

Lanús sí tuvo algunos pasajes positivos, especialmente con Giménez y en combinaciones con Sacchi, pero fueron tramos cortos. Ninguno tuvo el volumen suficiente para modificar el desarrollo general.

La señal para el tercer juego es clara: Lanús necesita recuperar la solidez de sus formaciones con Merchant y Whitfield, pero también revisar cómo protege la pintura y cómo genera juego asociado. En el Juego 1 ganó desde robos, defensa y quintetos específicos; en el Juego 2, San Isidro le quitó esas ventajas y lo obligó a jugar un partido mucho más incómodo.

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